Informe de lectura realizado por Rafael Gordillo.
La juventud no es una época feliz como nos han dicho tantas veces. Sus ansias de “totalidad” ya no los acerca a la literatura, pues ésta es búsqueda y ellos ya han encontrado lo que se ofrece en ella: “erotismo y pasión”, que no el amor. En un contexto de “un mundo para el consumo”, que no para la consumación, al “arte por el arte” de otras épocas se opone el “consumo por el consumo”. Y ahí ellos no se preguntan: ¿para qué? Pregunta, sin embargo, harto irritante cuando se les propone una lectura: “¿para qué?”, – dicen a ello, y a todo.
Y hay que quitarles la venda, si no hay otra forma, con esta popuesta, la lectura de Primer amor de Turgueniev. Literatura de amor , con la pretensión, ambiciosa pretensión de enseñarles de que el amor es, lo dicen los románticos, una filosofía como principio cósmico:
1º.- El “amor” es un principio de verdad. Supera el dualismo entre realidad que conoce y realidad conocida. “Por tanto”, el amor, la tendencia más bella y más noble en el alma humana, la gran cadena de la naturaleza sensitiva, no es otra cosa que la fusión de mi mismidad con la esencia de los otros hombres”, y añadamos, también con la esencia de la naturaleza entera.
Así dirá el padre de Voldemar en la página 57: “Ser dueño de uno mismo…”. Y también: “Su voluntad. Aprende a querer y así serás libre y mandarás”.
Pues el que conoce pasa a lo conocido. El conocimiento es a la postre un acto de amor, y, en cuanto amamos, somos capaces de la verdad.
El amor consciente de sí mismo hace entre los hombres que nosotros podamos “producir a Dios”.
Por tanto el ateísmo real no es la negación de un Dios del más allá, sino el egoísmo empedernido, que desgarra la “cadena de los seres”, que sólo se quiere y afirma a sí mismo. “Un espíritu que se ama solamente a sí mismo, es un átomo que nada en el inmenso espacio vacío”
La literatura goza del privilegio de poner ante nuestros ojos los extremismos de lo humanamente posible.
El marqués de Sade dice que el placer no ha de confundirse con el amor. El amor crea vínculos; en cambio, el disfrute libre exige la variedad y el cambio de los objetos. En general, han de ser “objetos”, no personas, o, más exactamente: han de ser personas las que en el instante del disfrute se conviertan en objeto.
Tema para un debate en clase.
Esta novela aclara esto, una vez dicho y meditado, que elijan. Pero que no digan que ¿para qué? Nosotros la ofrecemos como una teoría para el conocimiento.
Con Octavio Paz, esto es, la fenomenología (¿del espíritu?) del siglo XX, no ya los románticos, decimos; Del erotismo, una definición, en (“Lecho y mesa”) que “erotismo”, no hay novela sin erotismo (Vargas Llosa), “es sexo y pasión, no en bruto sino transfigurados por la imaginación: rito, teatro”. El erotismo no hace referencia unívoca al mundo de las cosas, al referente, sino a la realidad de la ficción que él mismo crea, a la irrealidad por tanto. El erotismo pertenece a la lógica del sentido, y a ella se somete; lo que él “representa” es deformado incesantemente por el sentido, y es en el nivel del sentido, no del referente, que debemos leerlo”.
Así pues, si el erotismo no imita, sino que crea, pone en funcionamiento un mecanismo de re-presentación, de re-creación. Espectáculo, ambivalencia, creación, toda la materia sobre la que opera el erotismo, todo su lenguaje se articula, se desarticula incluso, en función del sentido: “la ceremonia erótica se convierte en un ballet filosófico y en un sacrificio matemático” (O. Paz), porque el lenguaje en función del erotismo pasa de designar a expresar, a adquirir un valor expresivo –a evocar cuerpos, fantasmas, a construir un pleno vacío en un acto, un gesto preñado de sentido, sentimiento, emoción, intensidad.
La escuela escocesa del empirismo (Shatesbury, Adam Ferguson) enriqueció el concepto de las experiencias primarias de los sentidos con la idea de un “sentido común”. Se entendían por tal las intuiciones de la sana razón humana acreditadas en la sociedad y en la experiencia cotidiana.
Ferguson se enfrenta a Hobbes en su tesis del egoísmo como única tendencia fundamental. Según él, hay toda una serie de otras tendencias, entre las cuales es decisiva la “aspiración a la felicidad”. Todas las tendencias tienen una doble relación. Relacionan al individuo consigo mismo, con su propia conservación, y a la vez lo refieren a la comunidad. Ejemplo: La autoestima.
La benevolencia y el amor se presentan como una ley natural en el hombre, lo mismo que las tendencias egoístas.
Así pues, sólo concibiendo la enseñanza de la literatura desde una “teoría del conocimiento” haremos que nuestros chicos lean. Y sin más he aquí mi propuesta:
1º.- La novela es una historia, y en el momento en que desaparece la historia desaparece la novela, convirtiéndose en algo aburridísimo, intolerable (V. Llosa).
2º.- El carácter de renunciación, de eliminación de los impulsos vitales, de ineludible derrota del héroe, no está en confrontación con la novela (o su historia). E protagonista de Turgueniev, al contrario que el héroe de los románticos, vive inmerso en la sociedad y no desafía ni infringe sus reglas, sino que se conforma, héroe antiheroico, con exaltar el exilio interior como única posiblidad que enfrentar a la corrupción y a la maldad: la derrota se convierta en la única victoria posible.
Rousseau también había descubierto en el sentimiento el principio de unidad. En él se unen la percepción y el pensamiento. “Yo soy y, por tanto, yo pienso”(/Descartes).
A este descubrimiento del sentimiento de sí mismo Herder le había añadido todavía la dimensión del acto de expresión. Para él la unidad se realiza en la dinámica de producir. Lo que rige el mundo no es el logos sino la poiesis.
Otros posibles temas a tratar en el aula:
1.- El tema de Edipo sin resolver. El enamoramiento de la niñera del protagonista. ¿Y en los alumnos…?
2.- El papel social de la mujer. A partir de la idea del principio del matrimonio concertado. Una remembranza de lo que ocurre todavía en el tercer mundo.
-“Mi padre se había casado por interés con mi madre, diez años mayor que él. Lo que nos lleva a, los celos, otro tema, “la cadena del amor rota”.
La “gran cadena de los seres sensitivos”, de Schiller.
El que conoce pasa a lo conocido. El conocimiento es a la postre un acto de amor, y, en cuanto amamos, somos capaces de la verdad.
La benevolencia y el amor. “El mayor bien que tiene el hombre”, escribe Ferguson, “es su amor a los hombres. Las consecuencias de estas “leyes” son:
1º.- Lo mejor de la sociedad o del género humano es a la vez lo mejor del hombre particular.
2º.- No puede haber ninguna felicidad de una sola parte que implique a la vez un daño para el todo”.
Leibniz había enseñado que la naturaleza no da saltos, y por eso era necesario hallar algo que permitiera representarse una transición fluida entre cuerpo y alma, sin ruptura ni saltos.
Con rasgos audaces y con impulso entusiasta Schiller desarrolla una filosofía del amor como principio cósmico. ¿Para qué?
1º.- El “amor” introduce el principio anímico en la “máquina” del mundo corporal.
2º.- El “amor” es el principio por el que se consigue que haya una transición fluida entre espíritu y materia.
3º.- El “amor” es un principio de verdad. Supera el dualismo entre realidad que conoce y realidad conocida.
Y Turgueniev acababa de leer Los bandidos de Schiller.
El fantasma de un amor en el deseo se torna en la realidad cuando aparece en la dacha Zenaida. Y aunque luego se frustre. El amor lleva la retribución en sí mismo, no tiene que esperar a recibir una recompensa en el más allá. El alma que ama quiere la continuación de este acontecer cósmico del amor, en el que toma parte mientras está despierta para la participación. Lo que no ha de terminar jamás no es el alma individual, sino el amor.
El amor garantiza la transición entre materia y espíritu. Y capacita para la verdad por cuanto el conocimiento se entiende como un acto de amor.
Los materialistas hablan de la materia que conoce, y con ello se desprenden del espíritu; y los animistas hablan del espíritu que se materializa, con lo cual se deshacen de la materia.
Schiller topa aquí con un problema que no ha sido resuelto ni siquiera hoy. No experimento conexiones y proceso de neuronas, sino la conciencia.
El “espíritu” de los nervios ha de ser las dos cosas: algo material y a la vez algo espiritual.
Su filosofía del amor exigía la existencia de un continuo entre espíritu y materia. Se enreda en un problema que sigue siendo una cuestión abierta en la investigación.
3) “Temía a mi padre; seguro de sí y dominante”. El protagonista, Voldemar, se siente no querido. Entonces se evade en la literatura; se emociona al recitar unos versos, o ver el atardecer… Hoy el adolescente se emociona, ¿en qué, con qué?
4) El narrador en 1ª persona, ¿es más útil que el narrador en 3ª persona para atrapar a un adolescente en una historia? Quizás; quizás si sólo hay identificación con el personaje. “El decir llanamente lo que siente” (pág. 27) lleva, en el argot romántico, a decir la verdad. ¿Nuestros niños son capaces de expresar sus sentimientos?
Hay pues que proponer un ejercicio de escritura, donde expresen un sentimiento profundo: de amor, ira, celos, etc., en alguna experiencia vivida por ellos.
5) Amor, verdad y belleza = literatura, poiesis; ¿a qué les suena?
Una pregunta para un debate.
6) Página 57. “Ser dueño de uno mismo”.
Que lo expliquen.
7) Página 176. “El amor es la culminación de ese principio oscuro y ciego que hay en todo hombre. Un conflicto motivado por el amor podría ser el argumento de un relato. En el segundo caso se requiere un género más complejo, el de la novela”.
Estas afirmaciones son un buen punto de partida para el análisis de “Primer amor”.
¿Por qué el género novela?
¿Por qué novelas “personales” y la introducción del narrador en 1ª persona; lo que nos lleva a (Henry James) Daisy Miller, Washington Square; de ahí a Otra vuelta de tuerca, etc., como propuestas de lecturas en este nivel.
